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ESCULTURA MODERNA

Mariano Pagés. Un mundo en armonía

Mariano Pagés (1922-2009) es una figura central en la historia de la moderna escultura figurativa del siglo veinte.

En su obra, la figura humana fue una constante, a través de una amplia gama de materiales, como la piedra, la madera, la cerámica y el bronce. Maestro en todas las técnicas, especialmente en la talla directa, el artista manejó con solvencia distintas escalas,  desde una pequeña escultura,  hasta grandes murales y monumentos.

En sus obras, ya sean figuras, torsos o cabezas, Pagés ordena los volúmenes con una línea simple, depurada y curva, que fluye conservando a la vez rasgos del clasicismo y de la síntesis modernista. Gracia, musicalidad y cierta dosis de nostalgia son características que tipifican sus lánguidas y elegantes figuras. Gran valorador del oficio, el artista considera que logra la mejor expresión cuando el material inspira el tema. Un diálogo entre la materia y el espíritu que lo sitúa en una visión neorromántica, comparable a la del pintor Raúl Soldi. Sus niños, maternidades, mujeres y enamorados –temas recurrentes en su producción- son apropiados a las formas que exige el material. Es en la unión entre forma y materia donde Pagés siente expresar “esas cosas de la vida que nos conmueven”. [1]

Verónica Tejeiro

 

[1](Mariano Pagés, en Pagés. Esculturas, estudio crítico de Rafael Squirru, Buenos Aires, 1987: p. 14).

 

3- baja

“La conversación”, 2004, bronce 69 x 45 x 34 cm

 

Naum Knop. Formas constructivas

A lo largo de su vida el artista crea utilizando distintas técnicas y materiales, destacándose en el uso de metales, madera y  mármol, en ciertos temas que atraviesan toda su producción.

La figura humana le permite desarrollar una investigación amplia de las formas y el movimiento en del espacio. Figuras sentadas, reclinadas, en marcha, ondulantes, en vuelo o agrupadas, son tipologías que reitera en distintas oportunidades.

Tema central de la historia del arte, la figura reclinada en la escultura de tradición clásica, presenta el cuerpo con carácter de sensualidad, belleza ideal y también de erotismo. Knop trabaja este motivo pasando de una imagen robusta, compacta y realista, a numerosas variaciones de tamaños y estética. De un lenguaje “primitivo” a formas ondulantes, a perforar la materia, a descomponer la imagen en varias piezas, y así proponer una figuración “barroca” enriquecida por la abstracción. Profundo estudioso de las formas, el escultor se interesó por las culturas antiguas y nooccidentales  inspirándose en el arte egipcio, griego, azteca, africano y de Oceanía.

Las formas sintéticas, el juego de llenos y vacíos, la yuxtaposición de pequeñas partes, las curvas insinuantes, son los recursos que el artista utiliza ya sea para adorar al cuerpo femenino en su rol de madre o de amante, honrar a los grandes maestros, a las culturas primigenias o simplemente expresar las distintas pasiones humanas.

Naum Knop. Formas constructivas reúne un conjunto de obras del escultor argentino que permiten ver, a través del uso de variadas estrategias estéticas, una reflexión plástica sobre el cuerpo humano y las materias de la naturaleza.

Verónica Tejeiro

 

“Figura reclinada”, 1965, bronce, 45 x 32 x 25 cm. Colección particular

 

GRÁFICA CONTEMPORÁNEA

Adriana Cimino Torres

Numerosas estrategias visuales entran en juego al conformarse una imagen. Recortar, seccionar, duplicar un fragmento, simplificar las líneas, los tonos o los contrastes, son todas operaciones compositivas comunes para la abstracción y la figuración. La serie Blanco y negro, que presenta Cimino Torres, parte de dichas estrategias pero el resultado las desenfoca en tanto metodología de composición, ya que lo que predomina es la sensación de algo terriblemente poderoso que impacta en nuestra retina. La profundidad de los negros y su extremo contraste con el blanco, recuerda a cuando miramos fijo al sol, nos enceguece y al cerrar los ojos vemos los tonos invertidos. Como una post imagen, un signo, que en sus líneas netas y aterciopeladas funciona como un mantra, como un instrumento mental para ver más allá de lo visible.

Inspirados en el paisaje, trabajados con el ojo de la cámara fotográfica y finalmente liberados a la sensualidad de la piedra litográfica, los Blanco y negro de Cimino Torres rinden homenaje a la escritura y al misterio de su significado.

 

 

 

Guillermo Mac Loughlin

Geometría sensible, fue el nombre que el crítico argentino Aldo Pellegrini le diera a una tendencia de comienzo de los años sesenta, donde la geometría salía del rigor adquirido en los años del Arte Concreto (1944-1952) y jugaba no solo con las formas ideales sino con las texturas, los colores matizados, las líneas trazadas a mano alzada. “Razón e intuición”, como pregonaba Joaquín Torres García desde los años treinta y hoy diríamos, razón y percepción.

Queda claro que esa geometría que, desde mediado de los setenta se constituyó en una nueva tradición latinoamericana, no provenía exclusivamente del mundo del plano, sino que se nutría de las atmósferas, los ambientes que el ojo ve cuando mira a su alrededor. Con óleos, pasteles o grafito, Mac Loughlin comenzó a practicar esa conjunción de precisión geométrica y sutil creación de mundos que son abstracción de lo que nos rodea. Porque el paisaje es una construcción del alma, el artista refleja al barrio de La Boca con la arrogancia metálica de sus puentes y la bruma lechosa de sus aguas urbanas.

Con la serigrafía como técnica que permite la mezcla, el collage, y una serie de variaciones casi infinitas partiendo de un patrón, Mac Loughlin juega a una combinatoria que se torna narrativa.

 

 

MICRORRELATOS

La colección de un museo está formada por cierto número de ejemplares de una misma clase, las obras artísticas en el caso de un museo de arte.

Siempre existe una historia de la formación de esa colección, una intención que le da coherencia, una lógica en el proceso de selección que llevó a conformarla. No obstante, en el plano singular, cada obra podemos leerla como un universo en sí mismo, que se relaciona o no con las demás del conjunto. Cada ejemplar cuenta una historia propia, un microrrelato, si se compara con lo que la colección entera puede contar.

Le proponemos adentrarse en algunas obras de la colección del MAT, para mirarlas con sus propios ojos, pero también con los de la literatura. Las artes visuales y la literatura nacieron juntas y son eternamente solidarias. Muchas pinturas se inspiran en poemas, narraciones históricas, mitos o antiguas leyendas. Inversamente, las imágenes pueden generar relatos. Lo invitamos a que observe las obras y lea los textos breves que las acompañan, en un diálogo que se ofrece como un modo de extender la apreciación del arte.