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13 de diciembre, 2016

Hernán Dompé. Barcas, guerreros y otros mitos…

Entrevista al artista Hernán Dompé

Por Inés Starc

En el Museo de Arte Tigre se expone la primera retrospectiva de Hernán Dompé, Barcas, guerreros y otros mitos…que reúne 90 obras  entre 1980 y la actualidad.

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Herná
n Dompé nace en Buenos Aires en 1946. Estudió Dibujo y Escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y en los  60s viajó a Europa cursando estudios en España, Francia e  Italia. Años más tarde visitó Dinamarca, Holanda, Suiza y Alemania. Sin embargo, fue a partir de un viaje a México y Perú en la década del 80 del cuál toma sus más fuertes influencias para su  producción.


No hay duda de la inspiración que tomas de las culturas antiguas. ¿Qué es lo que más te llama la atención?

Desde siempre sentí admiración por los pueblos prehispánicos, vikingos, egipcios, persas, entre otros. Son pueblos que tienen un contacto muy fuerte con el medioambiente que los rodea, con las deidades en las que creen, con la religión que profesan. Admiro el vínculo que generan con el arte, incluso en situaciones de climas adversos, como los indígenas que en el desierto australiano trabajan en el interior de las cuevas, o los esquimales nómades que trasladan sus tallas consigo incluso a cincuenta grados bajo cero. Son sociedades que por el poder que tiene la imagen y por la búsqueda constante de representar, con muy pocos elementos hicieron cosas verdaderamente notables.

¿En cuáles de tus obras podríamos ver reflejada esa admiración por los pueblos antiguos?

En el ’81 comencé  a trabajar en una serie de dibujos que luego se transformaron en esculturas y que hablan del vínculo que hay entre la tierra, el hombre y el cosmos. Los seres humanos somos parte intrínseca de ese encuentro con la naturaleza y uniendo maderas, metales y piedras se fueron formando los Encuentros cósmicos. Viajando por la Puna catamarqueña me encontré con “apachetas”, que son sitios sagrados donde los viajantes que pasan por el lugar van dejando ofrendas: una moneda, un poco de tabaco, una piedra… elementos algo que tenga alguna significación especial para ellos. Creo que son lugares de un poder inmenso, con una gran carga energética  que no puede pasar desapercibida. Por aquella época surgen también los tótems que, en su verticalidad, simbolizan enlaces entre el cielo y la tierra, como un señalamiento ritual de la fuerza de la naturaleza.

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Tótems y Encuentros cósmicos. MAT

¿Cuál es tu relación con el material tanto en el momento de elegirlo como de trabajarlo?

La verdad es que no tengo un material preferido. Considero que soy un poco barroco, tanto en mi taller que está lleno de cosas que voy juntando y que me van trayendo –mis amigos saben que uso de todo- como en mis muestras, que siempre están cargadas de obras. Trabajo con materiales de descarte como trapos, papeles encolados, cartones, clavos, piolines, y lo que se me cruce. Aunque también con maderas, hierros, mármoles. Y a la hora de trabajarlos los quemo, los fracturo, los someto a distintas situaciones hasta transformarlos.

Esa transformación le agrega en ocasiones una cuota de dramatismo, como las obras que componen la instalación La otra historia. 

Si, tiene que ver con la intención de lograr un resultado dramático. Los materiales quemados, los cartones encolados con salpicaduras de pintura y el color negro que predomina generan un ambiente muy pesimista.

Además, en el medio de la sala hay un féretro…

Porque esta instalación es un homenaje a todos aquellos desaparecidos durante la Dictadura  militar, una suerte de velorio simbólico. Y nada es casual: el color rojo que acompaña de modo tan fuerte al color negro alude a la sangre y al fuego. Lo único que corta con este ambiente es una pieza de mármol blanco llamada Alma, que se suspende sobre el féretro como un camino hacia lo alto, hacia lo tranquilo, hacia lo pacífico.

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Instalación La otra historia. MAT

Hablás mucho del vínculo entre la tierra y el cosmos y la relación del hombre con la naturaleza. Sin embargo, varias de tus producciones remiten a la guerra: cascos, ballestas, los guerreros mismos…

Mirá, yo soy pacifista, des-armamentista y ecologista eso, sin duda. Pero no puedo dejar de admirar las armas en su estructura, como invento revolucionario. De hecho, de chico yo tiraba con arco y flecha pero no me seducía como elemento para representar, quizás por ser una estructura muy simple. Como te conté, me considero un artista medio barroco y me gusta saturar la obra. Las ballestas me permiten eso.

Y en el caso de los guerreros, ¿qué es lo que te inspiró a realizar El instante, la instalación de la que forman parte?

En este caso no fue tanto una cuestión estructural sino que parte de un interrogante. Mi intención era situarme en el momento justo en el que un grupo de guerreros está por recibir la orden de salir a luchar, ponerme en su lugar, en ese instante que los separa de la vida y de la posible muerte. Me imagino las preguntas que deben pasar por sus cabezas: ¿Viviré? ¿Veré el mañana? Así surgen los nombres que tiene cada guerrero.

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Instalación El Instante. MAT

La serie de los guerreros comienza en el 2003, siendo expuesta
por primera
vez en la galería MAMAN Fine Art en el mismo año con
el nombre Los guerreros del Agua Regia.
En el año 2009, Dompé inicia una nueva serie
a partir de la cual surge El instante.
Esta instalación se expuso en el 2010 en el
Museo Emilio Caraffa de Córdoba
y en el Centro Cultural Recoleta

El tema de los títulos en algunas obras aporta una nota irónica

Me gusta jugar con los nombres que pongo a las obras. Otros guerreros se llaman Con un nudo en la garanta o Esto es lo mío, que es el caso de un guerrero con la cara contraída como si estuviese olfateando sangre. Con los cascos hice lo mismo. Cuando el público lee cosas como Casco de Darth Vader encontrado en el valle del cerro Uritorco se desorienta ¡y le produce una verdadera confusión! Me divierto jugando y creando.

¿Cómo describirías tu vínculo con el espectador?

Hay algunas obras, como los dibujos en tinta, que los hice pensando en los encuentros cósmicos, pero he escuchado a gente decir que les parecía el parto de una mujer e incluso una escena sexual. No me molesta para nada. Al contrario, muchas veces las interpretaciones del espectador completan mi trabajo y termino entendiendo cosas que ni yo mismo sabía de mi obra.


Barcas, guerreros y otros mitos… se expondrá en el MAT entre los meses de octubre de 2016 y abril de 2017.

Crédito fotográfico imagen de portada: Chimalhuacán